Estando en Nueva York empece un proyecto con Cora y Benjamin que siempre ha estado en mi mente. Todavia recuerdo el dia en que me pidieron que trajera un frasco de compota vacio y limpio al colegio. Le pusimos algodon mojado en las paredes internas y sembramos unas semillas de caraotas. La magia de ver crecer una planta de esa semilla quedo mas arraigada en mi mente de lo que yo crei. Debe ser por eso que en quinto de bachillerato hice mi proyecto sobre hidroponia. Siempre me ha fascinado el tema de la agricultura y de la siembra.
Asi que hicimos lo mismo. Pusimos unas semillas de caraota roja en envases transparentes y las cuidamos hasta que crecieron. Ya se vera el impacto que esto tuvo en ellos. Carmen estaba fascinada! A los ninos modernos se les olvida que la comida no sale de la nevera.
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